Las 3 soluciones que puedes implementar hoy allí donde no sale el césped.

Uno de nuestros seguidores nos hizo una pregunta que nos pareció interesante, a la vez de que muchos padecen una situación similar en sus jardines.

¿Cómo resolver la circunstancia donde tenemos un sector de nuestro jardín en el que no se desarrolla el césped?

Esto suele ser un auténtico dolor de cabeza para quienes desean que su carpeta de césped luzca espléndida en cada rincón. Pero esto no siempre es posible, ya que para que un césped luzca fabuloso o, al menos, para que pueda desarrollarse decentemente se necesita de unas circunstancias que le sean óptimas.

La mayoría de las veces, pequeñas situaciones que limiten en algún sentido el acceso del césped a sus necesidades básicas, significa que allí lucirá menos.

A continuación, vamos a analizar las 3 razones más comunes por las que el césped no se da en un determinado sector del jardín y cómo podríamos solucionarlo para que no decaiga la belleza de nuestro espacio.

Luz solar deficiente. Suele ser la razón primera por la que algún sector del jardín no nos está dando resultados con el césped.

Es difícil que el césped que se de en condiciones de penumbra, y si esta es densa, imposible. Así de simple. Ya sea porque un gran árbol proyecta su densa sombra la mayor parte del día, o porque tenemos el área de césped orientada al sur y por ende con la sombra que proyecta la casa. A veces es menos evidente, como los cambios en la orientación de la luz que se da en las estaciones del año y así, donde en verano hay sol, en invierno hay sombra, por ejemplo.

Solución: si disponemos de algunas horas de luz solar directa y no se nos da el césped que tenemos, debemos probar con alguna especie que se da mejor aún en esas condiciones de luz relativamente escasa. El gramillón (Stenotaphrum secundatum), grama bahiana (Axonopus compressus, poco disponible en ciertas regiones) y Festuca rubra (muy popular), son especies con las que se puede probar.

Insuficiente agua. Bastante común también es el hecho de que, en un sector del jardín mal regado o en donde por alguna razón el agua no alcanza a cubrir las necesidades del césped, aparezcan pelones. El césped en general tiene altas necesidades de agua, aunque dependerá mucho de las diferentes especies.

Solución: empezar por definir si nuestro problema es un riego deficiente o mal configurado. Regular apertura de boquillas, o corroborar que el abanico de agua esté completo. En caso de riego manual, revisar las frecuencias y cantidad de agua que estamos echando. Es común que el riego funcione bien para una gran parte del jardín y sin embargo la misma cantidad de agua sea insuficiente para otro sector. En ese caso, hacer riegos complementarios en esos sectores.

También puede ocurrir que, bajo un árbol, el césped no se dé. Puede ser que sus raíces están muy superficiales y entonces el suelo se ha compactado mucho y, además, la mayor parte del agua se la lleva el árbol. En este caso, conviene desistir del césped y probar abriendo un alcorque alrededor del tronco y de suficiente diámetro, colocando alguna contención (fleje metálico, por ejemplo) y reemplazando el césped por granza o chips de madera.

Problema de suelo. No es lo más habitual en jardines pequeños, y bastante común en grandes jardines y parques, en donde existen suelos con distintas características, algunas más afines que otras con el césped. Aquí las situaciones pueden ser varias y no será sencillo dar una solución sin destinarle a esto muchas más hojas. Pero podemos tomar algunas medidas simplificadoras como las que siguen (y, además, aplicables a las otras dos circunstancias antes comentadas):

Solución: Optar por prescindir del césped suele ser lo más rápido y efectivo para esos sectores difíciles, siempre que sea posible. Se puede optar por granzas o convertir esas superficies en canteros con plantas que se adapten a esas limitantes.

Las plantas cubresuelos, siempre muy interesantes, son aquellas que crecen postradas al suelo y cubren grandes superficies relativamente rápido. Son una solución muy eficaz y además muy estética (si se hace bien, claro) a los sectores donde no se da bien el césped. Hay que tomar ciertos recados, como definir bien el área hasta donde avanzará el cubresuelos para que no se “coma” la superficie donde sí hay césped y, desde luego, elegir muy bien la especie que vendrá a nuestro socorro. Pero eso ya es un excelente tópico para otro artículo.

Esperamos que te hayan sido de utilidad estos consejos, y hasta la próxima!

¡Feliz otoño!

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