¿Cómo presentar tus ideas de paisajismo a un cliente?

Ya sea que estás comenzando a hacer paisajismo o si llevas algún tiempo en el campo, estarás de acuerdo con que uno de los puntos calientes en la relación profesional-cliente es el momento de tener que transmitir nuestras ideas acerca del proyecto que tenemos en mente.

De hecho, podríamos asegurar que este aspecto de la comunicación con nuestros clientes puede definir el rumbo de nuestra profesión, ya que el éxito en esta etapa va a determinar en gran medida la calidad del proyecto que haremos finalmente.

Imagina que tienes una gran idea para darle forma a ese jardín o parque para el cual te han contratado, pero al momento de intentar expresárselas a tu cliente, no encuentras los mejores términos, o no tienes suficiente material como para ejemplificarlas. En fin, te cuesta “bajarlo a tierra” para que el cliente pueda comprender lo mismo que nosotros.

Lo que sucederá si no hacemos bien esto, es que el cliente no nos comprenderá de la forma correcta. Y, cuando esto ocurre, puede suceder dos cosas:

  1. El cliente acepta no estar comprendiendo gran parte de la idea que planteamos, pero dejará que el profesional haga su trabajo. Esto sucede en cierto tipo de personas y cuando hemos inspirado suficiente confianza. Aunque es un arma de doble filo.
  2. La mente del cliente se deja guiar por el temor a lo incierto, a lo que no puede entender, e intentará imponer sus ideas en el proyecto para recuperar el control de la situación.

Lo que sucede normalmente es una combinación de los dos escenarios.

Debemos entender que un cliente será quien deba depositar una buena suma de dinero en algo que mínimamente debe poder comprender y visualizar. Y si eso que logra imaginarse está bastante cerca de lo que nosotros proyectamos, entonces BINGO.

A continuación, vamos a compartirte 7 reflexiones con estrategias sobre 7 elementos que están directamente relacionados con la comunicación de nuestros proyectos y cómo podrías ajustarlos a tu propia estrategia con lo que ya tienes a mano.

Render sí, render no.

Un render es una imagen digital lo suficientemente bien ejecutada como para que luzca real y a la vez informativa.

En la arquitectura es pan de cada día, ya que no hay nada más explicativo que montar una casa o edificio en 3D para que el cliente pueda ver exactamente cómo lucirá en la realidad.

Y los programas informáticos que se especializan en estos productos son muy buenos, aunque requieren de bastante especialización, son costosos y los equipos informáticos necesitan ciertos requerimientos que no encontramos en un equipo estándar.

Y todas estas características que te explicamos, son bondades de los renders que a la vez son sus desventajas.

Veamos a qué nos referimos.

Los renders son excelentes, pero el hecho de que se vean REALES es excluyente para que sean herramientas útiles en el proceso de comunicación.

A diferencia de la arquitectura, el paisajismo trabaja con plantas, cuyas texturas son muy difíciles de lograr y es además muy dependiente de la iluminación natural. Por lo tanto, es bastante difícil obtener imágenes reales y fieles bajo esta modalidad.

Aún cuando subcontratemos este apartado (hay profesionales que brindan este servicio de renderizados), debemos asegurarnos de que tengan suficiente dominio de los ambientes naturales, cómo lucen las plantas y qué sensaciones transmiten.

Nosotros particularmente nos hemos lanzado a hacer nuestros propios renders en varias ocasiones, para lo cual utilizamos principalmente Realtime Architect. Este tipo de software, al ser específico de paisajismo, logra transmitir mejor el aspecto y sensaciones de las plantas. De hecho, puedes solicitar una prueba gratuita del programa y ver cómo te resulta haciendo clic aquí.

Aún así, requiere tiempo, dedicación y un profundo conocimiento del aspecto real de las plantas para poder renderizar y editar a nuestro favor cada imagen que generamos.

Entonces, la pregunta del millón es: ¿vale la pena renderizar? ¿es útil?

Dominar esta forma de comunicación digital o encontrar quién lo haga de manera satisfactoria, es una herramienta excelente con un sinfín de posibilidades.

A la larga, lo que es un dolor de cabeza termina siendo una apuesta segura y que sin dudas está alineada con las herramientas del futuro.

Por lo tanto, te recomendamos empezar a indagar en esta forma de comunicar, con mucha paciencia, disposición de aprender y ánimo, sin perder de vista que es una inversión a largo plazo.

Y, sobre todo, no dejar de detectar el feedback del cliente para ver si esta estrategia te está funcionando o no a la hora de comunicar mejor tus ideas.

Planos visualmente atractivos.

El o los planos son herramientas que van mucho más allá de solo la comunicación de ideas, pues los necesitamos para entender de qué manera ejecutar un proyecto.

Pero al margen de ser una herramienta de ejecución indispensable, podemos valernos de unos buenos planos para poder transmitir una variedad de conceptos.

El primero y más importante, es que el cliente puede imaginarse formas de canteros, senderos y dimensiones de otros sectores del jardín. También se vuelve más sencillo percibir la escala de lo que se pretende incluir en el jardín, cuando se tiene una referencia en el plano como lo es la propiedad.

El cliente puede también sacar conclusiones rápidamente sobre ciertos costos gruesos del jardín. Por esta razón, siempre tratamos de incluir algún esbozo de plano incluso antes de que el cliente sea realmente cliente.

Es lo que se conoce como “anteproyecto”, aunque por definición esto debería incluir alguna información extra que no viene al caso.

La ventaja de incluir un plano en una instancia tan temprana como la de presupuesto, es que el potencial cliente puede tener un primer pantallazo de su jardín y saber con mayores certezas en qué se apoya el presupuesto.

Si este primer plano es bastante vistoso, se convierte en una herramienta interesante de venta.

Y sobre esto, hay algo para puntualizar.

El plano, en sus primeras instancias, no debe tener rigor técnico, pero sí sensibilidad. Estar pensado para transmitir emociones, pero también una idea clara que no genere ambigüedades.

Las primeras líneas del jardín, que a nosotros nos gusta llamarle las “líneas madre”, son importantísimas en el resultado final del proyecto, ya que son el esqueleto de nuestro proyecto. El lienzo que luego será coloreado con vegetación.

Por tanto, estas líneas intentaremos que sean expresivas, que demuestren que hemos escuchado al cliente.

Si vemos mucha curva en la construcción o hasta en la decoración interior, claramente podríamos incluir curvas en nuestras líneas madre. Lo mismo para las líneas rectas.

Desde nuestra experiencia, si partimos con un buen esqueleto o lienzo de jardín, tenemos el 50% del terreno ganado, ya que estaremos más cerca de lograr un resultado equilibrado, funcional, con buenas vistas y un acabado, en definitiva, mucho más afín con un jardín diseñado por un verdadero profesional.

Te recomendamos en esta instancia, incluir colores en canteros, la presencia de algunos árboles que enfaticen zonas de sombra o descanso, esbozos de vegetación e incluso una paleta de colores con la que te gustaría trabajar.

Esta herramienta, bien complementada con las que te comentaremos en las siguientes estrategias, harán que tu comunicación sea más fluida y clara.

Pero lo dejaremos para la Parte 2, donde hablaremos del dibujo a mano alzada, el uso de imágenes reales, el menú de estilos, el estudio de las objeciones y tu forma de explicar razones y cómo las estás justificando.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comparte este artículo

Share on facebook
Facebook
Share on email
Email
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter
Share on print
Print

Artículos relacionados