Diario de Jardín: «La fiebre de las semillas»

¡Volvemos con los Diarios del Jardín! Ahora nos vamos organizando un poco mejor con los diferentes canales de comunicación que estamos intentando manejar, así que de a poco dejamos de parecer pulpos y vamos bajando todo a tierra para que nada quede en el abandono.

Así es que, a partir de ahora, hemos programado para cada jueves un nuevo artículo para el blog de Paradiso.

Antes de continuar, no te pierdas el Diario del Jardín parte 1, para que estés a tono acerca de lo que estamos hablando.

Básicamente, esto se trata de un espacio para ir contándote aquellas cositas interesantes que vamos descubriendo en los jardines, tanto nuestros como de los clientes, incluso aquellas que suceden en nuestro vivero productor y experimental.

Cada día es una sorpresa diferente para quien desea dejarse sorprender como un niño.

¿Semillas? ¡Deme 10!

El jardín en otoño es una bomba. Tanto así es que, junto con todas las fiebres que nos podemos pescar por estos días, vamos a hablar de una en especial que nos contagiamos: la fiebre de las semillas.

La primavera pasada propagamos unas cuantas especies por este medio para el vivero y resultaron un éxito. Aún hay muchas de estas plantas que no están ubicadas en ningún jardín, por lo que la primera enseñanza es: no entusiasmarse con hacer cientos de ejemplares si después nos dará pena descartarlos por falta de espacio.

Este otoño la situación se potenció, y quizás al estar más conectados que nunca en el mundo online a raíz del confinamiento, recibimos diferentes ofertas de semillas. Con lo cual decidimos, finalmente, adquirir nuevas especies y probar.

Nos encantan las herbáceas perennes. Entre ellas, gramíneas y herbáceas de flor, las que se han vuelto favoritas entre los jardines que diseñamos.

Así es como nos hicimos con semillas de una surtida lista de especies de las cuales, la mayoría, ya están sembradas, y les iremos contando el proceso por este medio.

Semillas de espuela de caballero
Siembras de otoño. Las espuelas de caballero (Consolida ajacis), por primera vez.

Lo que cosechamos nosotros.

Además de las semillas que compramos, muchas están siendo de cosecha propia; de especies que se han dado satisfactoriamente en alguno de nuestros canteros de prueba y nos gustaría seguir utilizando y, por qué no, comenzar a popularizarlas.

Este otoño, hemos cosechado Pennisetum “Moudry”, que hipnotiza con sus “cepillos” negruscos, Eragrostis curvula (pasto llorón), una gramínea elegante y resistente, Rudbeckia hirta (rudbeckia), que resultó ser una excelente florífera de verano y principios de otoño, Salvia uiliginosa, que no ha parado de florecer desde el verano con un delicioso color celeste, entre otras.

Eragrostis curvula semillas
Semillas de pasto llorón (Eragrostis curvula) recién consechadas.

¡Metele más materia orgánica!

Durante la cuarentena, la autora Tracy Disabato-Aust, paisajista norteamericana que utiliza casi exclusivamente herbáceas perennes en sus proyectos, nos conquistó con su librazo Well-tended Perennial Garden en el cual plasma en términos generales pero muy prácticos, sus vastos conocimientos sobre este amplísimo campo de la jardinería y el paisajismo, que es el trabajo con herbáceas perennes.

Uno de sus consejos, es añadir cantidades alucinantes de materia orgánica (4 pulgadas como mínimo) para que las herbáceas de flor realmente luzcan toda su genética. Sí, las plantas también son “de genética”, y la materia orgánica es como el Dog Chow de los perros de raza, o algo así.

Abonar el jardín, algo de lo que hemos hablado largo y tendido en este blog (Nota Abonos Orgánicos) y lo seguiremos haciendo, es entonces una labor clave para este tipo de vegetación, como para casi cualquier otra.

Abonado en canteros de prueba.

Junto con el abonado, vino el cambio de lugar de la mayoría de las especies de ese cantero de prueba, lo cual se hizo bastante tarde y es probable que, algunas de las plantas, no logren recuperarse. Pero bueno, los cambios son necesarios.

La planta bomba de esta edición: el orégano (Origanum vulgare)

Una planta que nos ha sorprendido es el orégano. Permanece en su lugar en el cantero de prueba por 2do año consecutivo y tiene muchas bondades por donde se la vea.

Comienza a brotar enérgicamente tras la cosecha de plena floración, en torno al verano, cuando se le practica una poda casi rasante.

Los nuevos brotes basales tiernos, no tardan en formarse y cubrir el hueco del cantero tras la poda.

Origanum vulgare en otoño
Origanum vulgare en otoño

Si lo fuéramos a utilizar en un cantero como ornamental, preferiríamos que las flores queden por más tiempo a merced de las abejas, bichitos que sienten fascinación por las flores del orégano. Inlclusive, se podría dejar hasta que forme los frutos, los cuales tienen su encanto, pero la planta “se consume” más y se puede retardar la floración. Haciendo la cosecha un poco más allá de la floración plena, nos asegura plantas que recobrarán fuerza antes del otoño y permanecerán verdes en invierno.

Y a vos, ¿cómo te pescó el otoño? ¿qué fiebre jardinera te agarró? contanos en los comentarios! Nos leemos la semana que viene. Que tengas un hermoso día.

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