¿Qué hacer en el jardín este otoño para tener una mejor primavera?

Son los últimos días del otoño. Los árboles están terminando de perder sus hojas y cobran protagonismo las siluetas de ramas y sus colores, algunos frutos que permanecen entre el ramaje y el colorido floral de violas, violetas y prímulas que son las florales por excelencia en la época fría.

Pero no todo está terminado para el jardín. Algunos consideran la primavera como el año nuevo jardín. Puede ser, pero poco puede esperarse en primavera si no tomamos acción mucho antes. Como todo en la vida, lo que esperas de aquí a unos meses, será el resultado de lo que estás haciendo ahora. El jardín no es diferente.

En este artículo quiero traerte tres consejos que harán la diferencia en el porvenir de tu jardín. Así que, ponte los guantes, arremanga hasta los codos y unos auriculares para una buena música (qué bien vienen para trabajar en el jardín).

1.Es el mejor momento para abonar la tierra.

Una de las labores en el jardín que más peso tienen es sin dudas el abonado. Cuidado. No es lo mismo que la fertilización. Abonar es incorporar materia orgánica al suelo. En otoño, te recomiendo que te vayas por el estiércol y los mismos residuos del jardín (hojas secas, pasto cortado, NO las ramas).

El suelo todavía conserva algo de temperatura, así que la materia orgánica fresca se irá descomponiendo lentamente, dejando un terreno más rico y nutrido para la primavera. En aquellos lugares donde el invierno es algo lluvioso, el proceso será más rápido. Si vives en inviernos secos, deberás darle una mojada a la superficie abonada cada tanto.

Como las plantas están bastante inactivas, trabajar con estiércoles (cuya calidad es incierta casi siempre), es más seguro para ellas ya que no interesa si está más o menos descompuesto.

En cuanto a las hojas, que te recomiendo ampliamente usarlas para abonar la tierra, es mucho mejor si se pueden triturar de alguna forma antes de incorporarlos. Por ejemplo, los sopladores-aspiradores de jardín, tan difundidos hoy en día, trituran los residuos al aspirarlos, por lo que son excelentes para acondicionarlos como abonado.

Es recomendable mezclar el abono con los primeros centímetros de tierra, de forma que la incorporación sea más íntima y rápida.

2. Prepara los últimos trasplantes.

Todavía estamos a tiempo para realizar algunos trasplantas y división de matas. Aquellos árboles-arbustos que han perdido por completo sus hojas y siempre que no sean sensibles al frío, es ahora el momento preciso y durante todo el invierno para correrlos de lugar si así nos apetece.

Al estar absorbiendo casi nada de agua, no corremos riesgos de deshidratación de la planta. El nuevo crecimiento de raíces empezará a finales de invierno e irá acompañando la brotación de la planta.

3. Planifica las podas.

No podes por podar. Ese suele ser el mayor problema de la poda y sus efectos nefastos en la salud y estética de las plantas. Es clave hacerse de un criterio. Tener claro nuestro objetivo y actuar en consecuencia.

Si queremos controlar el crecimiento excesivo de un árbol caducifolio, lo peor que podemos hacer es podar en esta época… ¡Lograremos exactamente lo contrario!

Por el contrario, una planta de follaje caduco a la que queremos darle un empujón ahora es el momento de darle una poda no muy agresiva. Siempre complementar esta práctica con abonados otoñales y fertilizaciones en primavera y otoño.

Las plantas de follaje perenne, en especial coníferas, se ven beneficiadas por una poda en esta época.

¿Qué te han parecido estos consejos? Déjanos tus comentarios y consultas debajo.

¡Feliz otoño!

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